lunes, 23 de marzo de 2015

Los participios son muy sexy

Rompiendo un poco con las dinámicas de CI hemos presentado a los atractivos participios griegos. Sé que empezar a estas alturas con explicaciones gramaticales puede causar malestar físico e intelectual, pero puedo asegurar que ha sido más un juego que una verdadera clase gramatical. La cuestión es que no he podido resistirme a transmitir mi fascinación por esa forma verbal que tan griega me resulta, mis admirados y no siempre justamente comprendidos, los participios.

No sé si he liado a los chavales o les he abierto a un desconocido mundo de relaciones y seducciones, pero hemos pasado una clase practicando concordancias. Poco a poco unos y otros han ido despertando esa chispa que hace brillar los ojos cuando algo se comprende, esa sensación de que una musa te roza el entendimiento y donde antes solo veías caos, de repente encuentras un maravilloso cosmos que une cada palabra de forma irrefrenable. Ya paro, que los participios me ponen algo poética. Hemos usado esta presentación para cometer tremenda aberración contra la marcha del curso.




Y no ha sido tan terrible. De vez en cuando, algo de gramática tampoco hace daño. En realidad ha sido muy interesante porque este curso hay alumnos que cursan griego y no latín. A los alumnos que también hacen latín, cuando he hablado (por vez primera) de acusativos, nominativos y demás, no les ha resultado extraño, pero los que no van a latín han terminado por confesar que no sabían de qué hablábamos. Así que he explicado las concordancias sin usar el nombre de los casos, preguntando cómo creían que debía terminar el participio mirando el artículo (¡benditos artículos griegos!) de la palabra con la que la querían concertar. Y así ha sido mucho más fácil para todos. En conclusión, tampoco hacía falta que me autocondenara por introducir algo gramatical en mi discurso.

Seguiremos otro día con esas tentaciones, aunque las tengamos que dosificar no vaya a ser que al final nos guste ;)