jueves, 4 de septiembre de 2014

De apuntes y otras intenciones

Empezamos curso y comenzamos aventura.

En años anteriores hemos estado investigando y practicando con métodos, textos y formas diversas para el aprendizaje del griego antiguo. Han pasado ya algunos años y varias cosas han cambiado.
Por una parte, el texto que usábamos entonces ha sido corregido, enriquecido y actualizado de forma admirable por nuestro amigo Mario Díaz. Quienes todavía busquen un texto de apoyo para romper con los métodos gramaticalistas no deben pasar la oportunidad de echarle un vistazo y pasear por los otros recursos (blog y wiki) que apoyan el texto.
Cada uno de esos cursos ha tenido muchas cosas positivas y algunas sombras. No existe el método ideal, ni el texto perfecto. No puede existir porque cada año los estudiantes cambian, vienen con conocimientos distintos, con inquietudes diferentes. Y mis ganas son también diferentes cada año, así como las posibilidades del centro, incluso de la misma materia (siempre pendiente de reformas legislativas que nos alejen de los alumnos).
Así que encontrar el justo medio no va a dar nunca un resultado tangible ya que más que un resultado encontramos caminos por los que desplazarnos con más o menos éxito.
Hay, sin embargo, algunas premisas que considero importantes a la hora de considerar un camino aceptable para clase:

  • El griego es una lengua. Parece una obviedad pero son muchos los caminos que prefieren considerarla una entelequia a la que hay que acercarse armado de conceptos gramaticales que no se entienden ni en nuestra propia lengua.
  • Aprender una lengua no es aprender su gramática. Esa labor es de filólogos, no de aprendices de lengua en su primer año. Desterramos, por tanto, la mayor parte de explicaciones gramaticales, porque son inútiles, son reflexiones que han de hacerse siempre a posteriori. En el último de los casos me niego a destrozar una lengua bella y antigua intentando encorsetarla con conceptos modernos.
  • Usaremos la lengua produciendo mensajes orales y escritos, aunque no es esa nuestra finalidad. Para esa finalidad están las lenguas modernas, maravillosas todas ellas.
  • Aprendemos griego porque queremos acceder a comprender textos antiguos. Por eso usaremos primero textos adaptados dejando para el final los textos clásicos, porque nadie aprende una lengua con textos literarios.
  • Aprender una lengua es divertido, emocionante, interesante, motivador... y cualquier adjetivo positivo que se nos ocurra. Las clases de griego no pueden ser un rollo. Si no soy capaz de transmitir entusiasmo por su aprendizaje, he fracasado.
  • La lengua está unida a su cultura y por tanto a una fascinante civilización de la que nunca dejaremos de aprender. Acercarnos al griego es aproximarnos a una época ideal, aun con sus sombras, que no ocultaremos sino que nos han de servir para no cometer los mismos errores.
  • Estamos en el siglo XXI, así que el uso de tecnologías se da por supuesto. No se puede concebir un aula alejada de la realidad del uso de móviles y demás aparatos que se usan en la vida cotidiana.
Son muchas premisas para empezar, pero todos los comienzos están llenos de buenas intenciones, por eso me permito dejar aquí las mías.

Este curso empezamos el camino al que en ocasiones nos hemos asomado de TPR, TPRS y sobre todo, CI. Americanadas, me decía un compañero al que aprecio.  A mí me parece, sin embargo, que tenemos mucho que aprender de esas experiencias.

Por lo pronto contamos con un aula específica que nos permite movernos a nuestro antojo. Hemos quitado las mesas y solo las sacaremos cuando tengamos clase "de escribir". También prescindimos de libro de texto o selección de textos fija.

La idea es que los textos surjan sobre la marcha. Me gustaría centrarme en relatos relacionados con la mitología porque a los alumnos les gusta y creo que debe formar parte del equipaje cultural que debe proporcionar nuestra materia.

El planteamiento inicial para funcionar en clase sería:
  1. Trabajamos vocabulario/estructuras. De forma colectiva asociamos las nuevas palabras a gestos, objetos, acciones, imágenes. Usamos esas nuevas estructuras en contextos cercanos y conocidos, repitiendo hasta la saciedad  de forma oral las nuevas palabras, con preguntas repetitivas y personalizadas (PQA), CW (dando vueltas a la idea con preguntas de τί, τίς, ποῦ, πῶς, ...ἤ...).
  2. Montamos historias. Cuando estamos seguros de que el significado de las nuevas palabras o estructuras se conoce bien en pequeños fragmentos, intentamos de forma oral y con la participación de toda la clase, elaborar una historia (la dibujamos, la representamos).
  3. Escribimos historias. La versión de los alumnos y la versión del docente. Corregimos y comentamos.
  4. Jugamos, proponemos actividades lúdicas para reforzar las estructuras que estamos viendo.
  5. Leemos la historia "oficial", la que he redactado con todo lo que han dicho y sobre el mito que he ido introduciendo desde el principio.
  6. En el aula virtual habrá ejercicios de refuerzo para reflexionar sobre lo que estamos trabajando en clase.
  7. Habrá trabajos mensuales de aproximación a la civilización griega.
Hay alguna premisas que tendremos en cuenta:
- Limitar el vocabulario. Nos interesa interiorizar estructuras (casos, formas verbales, frases hechas, etc). Si cada vez usamos nuevo vocabulario la estructura se pierde. Es preferible que usemos un vocabulario base al que podemos recurrir una y otra vez. Ya se ampliará el vocabulario de forma progresiva, pero sin prisa.
- Repetir y repetir. Puede resultar cansino pero es eficaz porque queda en la memoria y es la mejor manera de que cualquier estructura "suene" bien. Por ejemplo: para la estructura ἐν τοῖς ἀγροῖς si explicamos que es una preposición que rige dativo, los estudiantes tienen que repasar mentalmente la tabla de desinencias previamente estudiada fuera de contexto hasta poder decirlo. Si han repetido muchas veces la expresión les va a resultar chocante encontrar *ἐν οἱ ἀγροί.

Uf, nos hemos puesto muy alto el listón. A ver si podemos llevarlo a cabo. Intentaré reflejar la marcha del curso en este espacio. Estás invitado a criticar, preguntar, discutir y opinar sobre lo que estamos haciendo en el instituto público de Benicàssim con un valiente grupo de 22 estudiantes.